En la nota anterior se explicó la capacidad de intercambio catiónico (CIC) del suelo y cómo ésta ayuda a almacenar nutrientes de interés para el sector agrícola. Pero tener una alta CIC no garantiza tener un suelo fértil o altos niveles de nutrientes disponibles en el sistema. Por eso, se debe evaluar la saturación de bases (SB), que es la proporción de la CIC que está ocupada por nutrientes esenciales básicos (K, Ca y Mg) y que refleja la dinámica de la fertilidad del suelo. Porque, si las cargas de la CIC son ocupadas por elementos no deseados, hay menos posibilidad de que los nutrientes que se aplican con los fertilizantes se almacenen. Por ejemplo, en suelos alcalinos y de condición salina, parte de la CIC puede estar ocupada por Na; mientras que, en suelos ácidos, se acumula H y Al (a esto se le conoce como acidez intercambiable – tema para una nota posterior).
Por lo general, el pH y la SB del suelo tienen una relación directa, que se expresa así:
- En condiciones ácidas (pH bajo), la SB suele ser baja (< 50%) e indica un bajo almacenamiento y disponibilidad de nutrientes para el cultivo. Esto no es deseable y ocurre principalmente en zonas tropicales lluviosas, en las que se presentan excesos de H, Al, Fe y Mn, llegando incluso a niveles en los que pueden dañar las raíces y generar problemas de fitotoxicidad.
- En condiciones de pH cercano a neutro, la SB suele ser ideal para la mayoría de los cultivos (50 a 80%), lo que indica una buena reserva y disponibilidad de nutrientes y baja presencia de elementos poco deseables.
- En condiciones alcalinas (pH alto), la SB también suele ser alta (> 80%) e indica una alta presencia y disponibilidad de nutrientes básicos. Hay cultivos que se desarrollan bien en esas condiciones, pero otros son poco tolerantes a niveles muy altos de estos nutrientes, sobre todo del Ca. Esto ocurre principalmente en zonas con bajos niveles de lluvia. En ciertos casos, estas condiciones también resultan en altos niveles de Na, elemento que, al estar en exceso, ocasiona problemas de salinidad, daña el sistema radicular y genera antagonismos con otros elementos.
Acciones para mejorar la SB del suelo
En virtud de que la SB se relaciona con la CIC, las prácticas de manejo que incrementan la CIC también pueden mejorar la SB. Pero la acción que es operativamente más viable, económicamente factible y con resultados positivos en el corto plazo es la aplicación de enmiendas cálcicas, sobre todo las que ayudan a reducir la acidez del suelo. Las enmiendas que más se utilizan en el sector agrícola incluyen:
- Carbonato de Ca (cal agrícola).
- Carbonato de Mg (magnesita).
- Carbonato doble de Ca y Mg (dolomita).
- Sulfato de Ca di-hidratado (yeso agrícola).
También hay derivados de estas enmiendas, como: óxido de Ca (cal viva) y Mg, hidróxidos de Ca (cal apagada) y Mg (tema para una nota posterior). Lo importante aquí es entender que la decisión sobre qué enmienda utilizar, cuándo aplicar y la dosis que requiere el sistema depende de los resultados de un análisis de suelo confiable, de la calidad del agua que se utilice para la irrigación y de los requerimientos nutricionales del cultivo de interés. Por eso, hacer esto con el fundamento técnico correcto requiere de conocimiento agronómico. Si Ud. desconoce sobre estas prácticas de manejo, se recomienda consultar con un especialista.