El análisis de tejido foliar permite diagnosticar el estado nutricional de los cultivos; es decir, se evalúa las proporciones de nutrientes que la planta absorbe en sus distintas etapas de desarrollo, y a partir de esa información se puede optimizar su balance nutricional.
Cuando un cultivo tiene deficiencias o excesos nutricionales, los síntomas suelen manifestarse de forma visual en las hojas. Pero la manifestación de esos síntomas no es inmediata, y cuando se presentan puede ser tarde para ejecutar acciones correctivas adecuadas.
Consideraciones técnicas para muestrear hojas
Las muestras foliares son submuestras representativas de hojas que se recolectan siguiendo parámetros específicos de cada cultivo. Por lo general, se suele recolectar 20 a 50 hojas completas o fracciones representativas de estas.
Esas hojas se envían al laboratorio para que –luego del debido procedimiento analítico– se determine la concentración de nutrientes.
Con esos resultados se puede tomar decisiones acertadas para corregir las deficiencias o excesos nutricionales antes de que estos sean visibles, y de esta forma optimizar la aplicación de fuentes nutricionales edáficas y foliares.
A más de equilibrar el balance nutricional, con este proceso se busca mejorar la salud y la productividad del cultivo.
Todo esto permite optimizar la eficiencia del sistema productivo en términos ambientales, económicos y operativos.
Por todo esto es importante que las muestras foliares se recolecten de forma correcta y en el momento preciso. Pero si se desconoce el protocolo de muestreo foliar de un cultivo específico, se debe consultar con un especialista.
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